
SILVERIO PALACIOS Entrevista por: Saúl Arellano Montoro 
Este mes en ¿QUÉ NOS HIZO AMAR EL CINE? conoceremos las influencias y pasiones cinéfilas de uno de los más grandes actores mexicanos - y latinoamericanos sin temor a equivocarme - en la actualidad: Silverio Palacios. Nacido en Colima, Silverio realizó estudios de teatro en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM de donde egreso para de inmediato comenzar a participar en puestas en escena independientes. Sus primeros pasos en el cine fueron en el cortometraje Requien de 1992 y en el largometraje de Juan Carlos de Llaca En El Aire en 1995. A partir de ese momento, la carrera de Silverio en el cine mexicano ha ido en ascenso con personajes que van desde el carismático y silencioso Canibal en Matando Cabos hasta el entrañable y luchón mago de Conozca la Cabeza de Juan Pérez. Sin más preambulos, conozcamos a Silverio Palacios: ENTREVISTA ¿De donde viene tu gusto por el cine? A ciencia cierta no lo sé, creo que alguna vez, en alguna ocasión, quizá mirando una película del Santo, de Pedro Infante, de Cantinflas, de Bruce Lee o de Chaplin, la magia del cine me atrapó; me vi envuelto en ese fenómeno maravilloso del soñar en vivo, es decir, despierto; con el beneficio de que estos sueños podían ser repetibles. 
¿Quién de tu familia es el cinéfilo al que le hayas heredado el placer del cine?
Nadie en especial, pero debo agradecerles a mis padres el hecho de que me llevaban a ver cine con un afán catequista. Fíjate, había un personaje enigmático en mi pueblo, que andaba en una camioneta, cargaba un proyector y exhibía películas religiosas en sábanas y paredes blancas del atrio de la Iglesia de San José, la más cercana a mi casa de entonces, en Colima. Quizá allí fue donde vi por primera vez una película que me impactó muchísimo, me refiero a “El Séptimo Sello” de Ingmar Bergman, pues tengo la impresión de haberla visto en el marco de un ámbito religioso y probablemente para atemorizarnos frente a la muerte y el pecado. 
Este hombre también solía proyectar en los barrios películas del Santo, de Chaplin, de Buster Keaton, El Gordo y El Flaco, etc. Parecía tranquilo, fumaba un cigarro mientras nos veía a los espectadores. Pero algo me llamaba la atención: por un lado, su actitud, hacía evidente que había un truco capaz de embelesarnos y por otro, cuando la película se apoderaba de nosotros, éste señor exhibidor, tomaba una actitud tal, que parecía adjudicarse la espontaneidad de nuestras reacciones, finalmente era el dueño de lo que las provocaba, y casi estoy seguro que tras su aparente tranquilidad sentía un enorme placer, ver con qué disposición e inocencia nos entregábamos a su película. 
Además, al principio, antes de empezar, se tardaba en preparar la proyección. Mientras que la sala, improvisada con bancas de la iglesia y/o sillas de los espectadores, ya había tomado forma, el hombre sacaba los carretes de la lata, el lleno de cinta y el vacío, los colocaba en el proyector, revisaba la punta de la cinta y la metía meticulosamente como por un laberinto que solo él conocía, lo probaba y lo echaba a andar con una parsimonia ritual, digna del fenómeno que íbamos a presenciar. Esto resultó siempre un previo bastante atractivo que llegaba a su clímax con los números en conteo descendiente sobre el fondo blanco y el sonido clásico del proyector como de ligera locomotora dispuesta a llevarnos de viaje. 
¿Cuál es la primera película que recuerdas? Tengo que cerrar los ojos y hacer memoria, pero creo que fue una película de un Jesús de Nazareno (El Mártir del Calvario de Miguel Morayta) con acento español, que me parecía muy raro y hasta cierto punto falso, las barbas que portaba parecían de peluca rubia femenina. 
¿Con quién ibas? Seguramente con mis padres y con mis seis hermanos de entonces. Fuimos Diez, faltaban tres por nacer. ¿Te tocaron los grandes palacios del cine? Si claro, en Colima hubo varios, en los que vi películas como Dr. Zhivago, Ben Hur, Lo que el viento se llevó; películas del Santo, de Bruce Lee y muchas más. Algunas de ellas en programas dobles. Se extraña eso de dos funciones por un boleto. Quizá debemos hacer mediometrajes y explorar de nuevo esa posibilidad. O ayudar un poco a los espectadores y dividir en dos actos las películas de Reigadas, por ejemplo. Porque créeme, yo no estoy de acuerdo con el carácter clasista del cine, y pienso que el pueblo también tiene derecho a ver esas películas, que además patrocina con sus impuestos. 
¿A qué cine ibas regularmente? Al los cines Diana y Colima, ambos desparecidos. Después llegaron el cine Princesa y las Salas Jorge Stahl, también ya extintas. Y claro siempre estuvieron ahí las salas con programas para adultos, El Reforma y el Tropical que igual ya no existen y que en su momento no pude frecuentar por ser menor de edad. Se que hacer una lista de tus 5 películas favoritas es una limitación atroz debido a que se tienen tantas que representan igual numero de momentos que es horrible dejar varias fuera pero lo tenemos que hacer ¿Nos podrías decir cuales son tus 5 películas favoritas y por qué? La Quimera de Oro de Charles Chaplin 
La escena con que Chaplin ilustra la medida de su hambre, cocina una de sus botas. Siendo yo de origen humilde y familiarizado con la escasez, me conmovió. El Séptimo Sello de Ingmar Berman 
Me asustó y me ilusionó. La posibilidad de poder negociar tu tiempo de vida mediante un juego de inteligencia: el ajedrez del Cruzado con La Muerte. La Virtud de Comediante, quien era el único que podría ver la caravana de la muerte, como un plus de quien se esfuerza por entender la naturaleza humana, a fuerza de exponer la propia. Ahí está el Detalle de Juan Bustillo de Oro con Cantinflas 
La frescura, desfachatez y simpatía de un hombre de pueblo, ignorante, que es como es, como puede ser, sin inhibiciones. Macario de Roberto Gavaldón con Ignacio López Tarso 
El hombre no resiste a la tentación de hacer trampa cuando se le es dado un poder. Canoa de Felipe Cazals 
El fanatismo, la ceguera, la manipulación y el temor a Dios. ¿En que película te hubiera gustado actuar y con qué personaje? En El Gran Dictador de Charles Chaplin, obviamente el protagonista. 
Por último y casi de rigor: ¿Qué esperas del cine – nacional e internacional – en estos tiempos por venir? Que sea útil. Que junto con las demás expresiones artísticas y un buen programa educativo, resulten ser el mejor antídoto contra la violencia y la ignorancia de los pueblos. Que coadyuve a eliminar esa actitud nuestra de comodidad, indolencia y de pereza, con la que sostenemos a una bola de ladrones en el poder. Que nos ayude al revalorar la riqueza de nuestro planeta y emprendamos tareas más fuertes de conservación del mismo, en favor de nuestros hijos y de las próximas generaciones. Esto entre muchas cosas más. ¿Espero demasiado? Pues eso esperamos todos los que amamos el cine y en especial, el que se hace en este país ¡Gracias Silverio! 
Así damos por terminada la entrevista con el gran Silverio Palacios, si tienes alguna otra pregunta o simplemente algún comentario que hacer con respecto a la entrevista o a Silverio, manda un correo a
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