
EL TESORO DE LA SIERRA MADRE UNA FÁBULA SOBRE LA AVARICIA Por: Eduardo Del Valle 
La primera película en donde conocí y disfruté el trabajo actoral de Humphrey Bogart fue El halcón maltés. Impactado por su interpretación del duro detective Sam Spade, me di a la tarea de seguir su filmografía, enfocándome sobre todo en las historias pertenecientes al género negro. Sin embargo, por casualidad llegó hasta mis manos la cinta que analizaré en esta ocasión: El tesoro de la Sierra Madre. Al ver las fotografías en donde Bogart aparece desaliñado con revolver en mano y sabedor de que dicho estilo fue la inspiración para que George Lucas diseñara la imagen de Indiana Jones, supuse que estaba ante una aventura como Las minas del rey Salomón. Pues, amigo lector, reconozco mi error. 
La historia basada en una novela del escritor estadounidense Bruno Traven – autor también de Macario – no se desarrolla en una selva africana, sino en las áridas tierras de Tampico, del México post-revolucionario. Transcurre el año 1925 y para Fred Dobbs, vagabundo estadounidense, pedir limosna en las calles representa su única forma de subsistencia. Sin suerte y hundido en la miseria, Dobbs, en compañía de Curtin, otro “pobre” americano, acepta trabajar en una planta petrolera. Después de días de exhaustivo trabajo se percatan de que han sido engañados por su contratista quien se ha fugado con la paga. Más tarde conocerán a Howard, un viejo que asegura que alguna vez fue rico al encontrar oro en la Sierra Madre, pero que ha empobrecido por no controlar su ambición. 
El destino reencuentra a los vagabundos con el estafador y después de una pelea, ambos consiguen el dinero que les corresponde. Por si fuera poco, la suerte de Dobbs parece cambiar cuando gana un premio de lotería. Animado por estas circunstancias propone a Curtin encontrar al experimentado Howard y emprender juntos la búsqueda del oro. La empresa no resulta fácil, pues significa no solo enfrentar a peligrosos bandidos en tierras inhóspitas sino también quedar a merced de la desconfianza, paranoia y demencia de Dobbs. Después de su debut como director en la ya citada película El halcón maltés, John Huston iniciaría una amistad con Humphrey Bogart, que los llevaría a convertirse en una de esas clásicas duplas cinematográficas. 
Fue así que Huston, consideró perfecto para el papel protagónico por encima de Edward G. Robinson, a su entrañable amigo. Bogart respondió a la confianza y brindó una de sus mejores actuaciones, apartándose totalmente del personaje heroico que lo caracterizaba, personificando a un desequilibrado mental, cuya ambición desmedida lo lleva a cometer los actos más viles. Fred Dobbs representa la degeneración e irracionalidad del hombre producida por la avaricia. Por otra parte, el director propuso que su padre Walter Huston interpretara a Howard y estas fueron sus palabras, “papá, quiero que aceptes el papel. Estarás sensacional y quiero que te quites la dentadura”. Walter Huston, actor nominado al premio de la academia en tres ocasiones anteriores, no dudo en ponerse a las órdenes de su hijo. 
Con el fin de conseguir mayor realismo, John Huston sometió al reparto a duras condiciones de trabajo. De hecho, Humphrey Bogart quien ya mostraba calvicie provocada de acuerdo a los médicos por malos hábitos alimenticios, pocas horas de sueño y adicción a la bebida, tuvo que usar un peluquín. En su autobiografía, Lauren Bacall, esposa del actor narra “la comida era un desastre, nos servían un pez de ojos saltones casi crudo”. Para Huston, los duros rodajes eran sinónimo de perfección, placer que no compartía con su amigo. 
El tesoro de la Sierra Madre fue nominada en 1949 a cuatro premios Oscar, ganando en las categorías de mejor director, mejor guión y mejor actor de reparto, galardón entregado a Walter Huston, quien también se hiciera merecedor al Globo de oro. La competencia en el rubro de mejor película era complicada y se perdió ante Hamlet, la mítica obra de Laurence Olivier. Como dato curioso, en 1985 Anjelica Huston obtuvo el Oscar a la mejor actriz secundaria por El honor de la familia Prizzi, película dirigida por su padre. A pesar de los premios, la cinta no tuvo la acogida esperada por el público, quien confundido por una mala publicidad que etiquetaba a El tesoro de la Sierra Madre como un western, salía de las salas desconcertado. Como tantas obras maestras, a través de los años ha sido revalorizada. 
Amable lector, como siempre y fiel a mi costumbre de no echarte a perder la diversión, omito dar detalles que hagan predecible el desenlace o caer en spoilers, que en lo personal me disgustan tanto. Mejor te invito a disfrutar El tesoro de la Sierra Madre, una historia que nos enseña que la mayor riqueza puede estar frente a nuestros ojos sin que nos demos cuenta. Mi blog: http://elimperiodelcachubi.blogspot.com |