UN HOMBRE LOBO AMERICANO EN LONDRES
 
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Escrito por Eduardo Del Valle   
Domingo, 04 de Octubre de 2009 21:10

 

 

UN HOMBRE LOBO AMERICANO EN LONDRES
Por: Eduardo Del Valle

Desde hace unas semanas ya podemos apreciar en la red el trailer de la cinta El hombre lobo dirigida por Joe Johnston y protagonizada por Benicio Del Toro y Anthony Hopkins. Todo parece indicar que esta producción será – o por lo menos eso espero- la que revalorice la mítica figura de quien fuera uno de los monstruos favoritos de Universal Pictures.

 

Y es que si bien es cierto que en los últimos años algunas películas como Inframundo y Van Helsing han traído de vuelta a la gran pantalla a los licántropos, ninguno ha sido lo suficientemente memorable para los fanáticos de dichos seres.

Es por ello que en esta ocasión recordaré un clásico que podría definir en dos palabras: “terroríficamente divertido”. Me refiero a Un hombre lobo americano en Londres dirigida por John Landis en 1981.

 

Landis quien inició su carrera cinematográfica como Stunt (doble en escenas de riesgo) para luego saltar a la silla de director con comedias como Escuela de animales y Los hermanos caradura nos presenta una cinta gore aderezada con un fino humor negro, que igual consigue sobresaltarnos que arrancarnos una carcajada.

Un hombre lobo americano en Londres inicia cuando David y Jack, dos estudiantes estadounidenses con mochila al hombro caminan por un desolado paraje inglés. Al llegar a una posada se enfrentan a la hostilidad de los pueblerinos a quienes Jack considera unos ignorantes por el hecho de tener una estrella de cinco picos en la pared, símbolo que según las leyendas antiguas sirve para protegerse de los hombres lobo. Los clientes muestran aversión hacia los jóvenes extranjeros y les piden que se vayan, no sin antes advertirles que tengan cuidado con la luna llena.

 

Ambos regresan al bosque y en unos minutos se dan cuenta que están extraviados. Intentan tomar la situación con calma, sin embargo un aullido y la sensación de ser observados por un animal desconocido los conduce a querer escapar. Corren sin mirar atrás aunque sin éxito ya que son atacados por una bestia, Jack es literalmente devorado y David sufre algunas heridas. Una vez que despierta en el hospital, el sobreviviente se entera del trágico fin de su amigo.

David recibe la visita inesperada de Jack quien se aparece como un muerto viviente para contarle que ambos fueron víctimas de un hombre lobo y le pide que termine con la maldición antes de que más inocentes sufran las consecuencias. La misión no es fácil ya que para ello es necesario que David se quite la vida.

 

El joven comienza a tener a sueños violentos. Su insistencia de que no fueron atacados por un animal sino por un monstruo y la afirmación de que es visitado por su amigo asesinado provoca que el médico sospeche que el americano tiene un trauma y que lo mejor sería que estuviera en observación por un tiempo.

 

La enfermera Alex con quien David establece una relación sentimental, se ofrece a cuidar de él al ser dado de alta. Pero la felicidad es opacada con la llegada de la luna llena. Entonces somos testigos de una de las transformaciones más espectaculares en la historia del cine de horror, más aun, si consideramos que los efectos especiales no fueron realizados por computadora sino por la mano de Rick Baker, ganador del Oscar al mejor maquillaje por esta cinta.

 

David asesina una y otra vez sin recordar lo sucedido la noche anterior. Jack sigue visitándolo para suplicarle que se suicide y evite la muerte de más personas. El estudiante americano debe tomar una decisión pero ya es demasiado tarde.

 

Los lectores se preguntaran ¿Y en dónde está lo gracioso del asunto? Un hombre lobo americano en Londres, es hilarante por su irreverencia, por unos diálogos magníficos que rinden homenaje al personaje interpretado por Lon Chaney J.R. y por contar con el gran acierto de no tomarse cien por ciento en serio. Jack es un cadáver que a medida que transcurre la historia se vuelve más putrefacto, hace bromas macabras acerca de su aspecto y cuando es cuestionado por David acerca de suicidarse con una bala de plata responde “¿Oh podrías ser más serio?”.

 

Para concluir debo mencionar que en 1997 fue estrenada la película Un hombre lobo americano en París, la cual sin el reparto y el director original pretendía ser una secuela de la exitosa cinta de los ochenta. Sin la frescura de la primera parte y con un argumento mediocre (que incluía la absurda escena de un salto en bungee) la cinta dirigida por el desconocido Anthony Waller resultó ser un fracaso por razones de sobra.

 

Mi blog: http://elimperiodelcachubi.blogspot.com

 

 

 
 




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