EL DORMILÓN
 
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Escrito por Eduardo Del Valle   
Martes, 08 de Septiembre de 2009 23:11

 

EL DORMILÓN: EL FUTURO ME DA RISA
Por: Eduardo Del Valle

La próxima vez que vaya al hospital con la intención de hacerse un simple chequeo tenga cuidado porque ¡Puede despertar 200 años en el futuro!

Con esa premisa, el actor, director y guionista Allan Stewart Konigsberg mejor conocido como Woody Allen filma en 1973 El dormilón (Sleeper). La película significó la primera colaboración del cineasta neoyorquino con Marshall Brickman con quien años más tarde escribiría el guión de dos de sus cintas más reconocidas y exitosas: Annie Hall y Manhattan. En El Dormilón, aparecen por primera vez juntos todos los temas que se volverían recurrentes en su filmografía como son la muerte, el sexo, la política, la religión, el arte y por supuesto el cine.

Cabe mencionar, que El dormilón presenta la mayor cantidad de humor físico realizado por Woody Allen, lo que indica un claro homenaje a cómicos como Charles Chaplin, Buster Keaton y los hermanos Marx. El director se vale de una excelente musicalización convirtiendo las ya de por sí graciosas escenas en un entretenimiento de risa loca. Dicha banda sonora corrió a cargo de la Preservation Hall Jazz Band, donde Allen tocaba en la vida real.

Woody Allen es el actor que más se ríe de sí mismo y en eso radica la atracción que provoca en cierto tipo de público –me incluyo- hacía los papeles que interpreta que para ser honestos no varían mucho entre uno y otro. El dormilón nos presenta la historia del ciudadano común inmerso en una situación que lo obliga a convertirse en héroe. En ese sentido el argumento podría ser considerado muy trillado, sin embargo, está plagada de apuntes, comentarios críticos y frases que con el tiempo se han vuelto celebres como “Mi cerebro es mi segundo órgano favorito”.

Allen es irreverente en todos los sentidos. Al ser cuestionado por sus creencias religiosas responde “Para Dios soy la fiel oposición”. Tampoco asume falsas posturas políticas y de igual forma se burla de Nixon, Stalin, De Gaulle y de los revolucionarios marxistas. Interesante es la forma en que parodiando los anodinos concursos de belleza, Allen hace una crítica a la mediocre ideología que pretenden imponer los gobiernos a través de instrumentos como la televisión. En este caso se presenta un guiño a un clásico de la ciencia ficción dirigido por Stanley Kubrick un año antes. Recordemos que en Naranja mécanica, Alex de Large también es sujeto a un drástico proceso para ser readaptado a la sociedad.

No es obra de la casualidad que Diane Keaton aparezca a la par en los créditos principales de la película. Durante esa época mantenía una relación sentimental con el director, con el que llegaría a tener una carrera fílmica importante con cintas como la ya citada Annie Hall por la que le fue otorgado el Oscar y el Globo de Oro. Allen explota la vena cómica de su pareja como ningún otro director volvió a hacerlo hasta la fecha. Hizo a un lado su lucimiento personal para brindarle a la actriz la oportunidad de mostrar que no solo se trataba de una mujer atractiva sino de una excelente comediante como en la escena en que ambos recrean Un Tranvía llamado deseo, y ella imita a Marlon Brando.

El dormilón se convirtió en un éxito de taquilla al grado de que la productora ofreciera a Woody Allen firmar por cinco películas más, hecho que no fue tan sorpresivo como la vigencia que mantiene su temática hasta los tiempos actuales.

 

¿DE QUÉ TRATA EL DORMILÓN?

Científicos han encontrado en el bosque una capsula que se presume contiene a un hombre congelado desde hace dos siglos atrás. El hallazgo resulta ser – o por lo menos eso es lo que creen- la solución al problema político que aqueja a la sociedad del año 2173, un régimen totalitario impuesto por un malvado gobernante representado por una nariz, una clara alusión en tono de parodia del gran hermano, ese ojo gigantesco que tiene vigilados a todos los individuos en la novela 1984 de George Orwell. Sin considerar que Miles Monroe (Woody Allen) es sólo un clarinetista y propietario de un restaurant, los doctores Melik y Orva le informan que ha sido descongelado en forma ilegal con la finalidad de ser utilizado para descubrir el proyecto Aries y derrocar al dictador aprovechando su condición de persona sin identidad, alguien a quien el gobierno no ha asignado un numero y de quien no se tiene registro. Miles intenta explicarles que no es un tipo heroico pero la policía irrumpe y no tiene otro remedio que escapar.

Oculto en un camión que transporta robots mayordomos se hace pasar por uno de ellos. Es así que tiene su primer encuentro con Luna (Diane Keaton) una seudo-intelectual adicta al orb, una bola metálica que tiene la propiedad de que al ser tocada provoca un estado de extasis. Durante una reunión el falso androide tiene que enfrentarse a la tecnología futurista para no ser descubierto. El torpe personaje en el que tenemos depositadas las esperanzas de salvar al mundo, apenas puede lidiar con la preparación de un budín instantáneo que se expande cual si fuera La mancha voraz.

Por si fuera poco por accidente conoce los efectos del Orb cuando la fiesta deriva literalmente en una orgía. En esta aparte el director hace un apunte interesante sobre como pudiera ser el sexo en el futuro cuando Luna pide a uno de sus invitados que tengan relaciones y para ello se introducen en en una máquina llamada el Orgasmatrón. La idea sería retomada – en forma muy poco original y con menos fortuna- en cintas más recientes como El demoledor protagonizada por Slyvester Stallone en dónde Sandra Bullock le propone tener sexo virtual, situación que no agrada mucho al personaje.

Retomando la historia de El dormilón, Luna desconcertada por el extraño comportamiento del robot decide llevarlo a un taller. Miles de nuevo escapa pero ahora en compañía de Luna a quien la policía señala como cómplice del fugitivo. Contra su voluntad, la chica no tiene más remedio que permanecer a su lado. Más tarde conocen al grupo de rebeldes, el cual tiene a Erno como líder, un hombre fuerte y apuesto, antítesis de Miles, por quien Luna se siente atraída.

El proyecto Aries resulta ser una operación que consiste en clonar al líder a partir no de una célula sino de la pequeña nariz, plan que se ve frustrado por la cómica intromisión de Miles y Luna.

 

Mi blog: http://elimperiodelcachubi.blogspot.com

 

 
 




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