LA CHICA DEL DRAGÓN TATUADO
 
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Escrito por Dulce EvilOdadek Gutierrez   
Lunes, 09 de Abril de 2012 21:39

 

LA CHICA DEL DRAGÓN TATUADO
Por: Dulce EvilOdadek Gutierrez

Si bien es cierto que Hollywood ha producido cientos de títulos originales interesantes, también es cierto que a fechas recientes la industria americana del celuloide se ha obstinado por apropiarse de las mejores cintas que han producido otros países.

 

Los famosos “remakes” por muy meticulosos que sean, no han podido incluir el alma que los países de origen han volcado en ellas, y sólo por mencionar algunas, queda en mi el recuerdo de “Quarantine”, la versión gringa de la española “REC”, o la imperfecta “DEJAME ENTRAR” contra su versión original.

 

En esta ocasión, “La chica del tatuaje del dragón” quedó en manos del talentosísimo David Fincher, quien trató (pero sin conseguirlo), de mejorar la versión sueca “Los hombres que no amaban a las mujeres”, de la trilogía del Best Seller Millennium.

 

La historia presenta dos vertientes: por un lado, al periodista Mikael Blomkvist, quien luego de publicar un artículo supuestamente falso, sobre enriquecimiento ilícito de uno de los mayores magnates suecos, queda en la ruina y es contratado por Henrik Vanger un multimillonario que le encomienda la difícil tarea de investigar el asesinato de Harriet, su sobrina nieta, hace 40 años.

 

 

 

Por otro lado, se encuentra Lisbeth Salander, una rebelde hacker de 24 años, agresiva y con serios problemas de comportamiento, adoptada por el Estado y dedicada a la difícil tarea de ser investigadora privada. Juntos, unidos por las circunstancias, investigan una serie de hechos, al parecer no relacionados, a lo largo y ancho de Estocolmo, para descubrir una verdad insospechada.

 

Aunque el argumento de ambas películas es el mismo, existen diferencias radicales entre una y otra. No hay gran diferencia temporal entre 2009 y 2011, (solo dos años de diferencia entre el estreno de una y otra), sin embargo, la versión americana, quizá por el alto presupuesto con que se rodó (100,000,000 aproximadamente), exhibe un poderoso despliegue de recursos: automóviles Mercedes, computadoras MAC de reciente modelo, cámaras de visión nocturna de última generación, viajes a Londres en primera clase… lujo al 100%, mientras que la versión sueca, maneja un moderado y nada excesivo uso de recursos, que da mucha más calidad al trabajo europeo, ya que a mi gusto, se concentra en otros aspectos mucho más importantes que las cosas materiales.

David Fincher es uno de los directores más vanagloriados por la crítica americana por sus diversos trabajos entre los que destacan Seven y El club de la pelea. Y me refiero a estas increíbles películas por el alto grado de violencia que existe en ellas. Fincher de nueva cuenta, exalta las peores conductas humanas y las enaltece llevándolas al extremo, en secuencias demasiado gráficas.

 

 

 

Existen dos escenas increíblemente crudas que me hicieron reflexionar un poco sobre el experimento de la rana en el agua hirviendo… No se en que momento pasó, pero estamos tan acostumbrados a la violencia, que aceptamos como algo natural los niveles de sadismo y crueldad en el cine.

 

Y como han ido incrementándose de a poco, si no vemos tripas y sangre, no quedamos convencidos. Siento que el personaje de Lisbeth en la cinta de Fincher está totalmente deshumanizado. La vida tan difícil que tuvo desde su niñez, la convirtió en una especie de sociópata pues no demuestra otro sentimiento más que venganza, odio y miedo… todo eso en una olla de presión, sin escape.

 

No así en la película de Niels Arden Oplev, que muestra una Lisbeth lastimada, pero no resignada, unida al mundo por el lazo afectivo con su madre, y los sentimientos que la unen con Mikael, le dan un respiro al espectador, al percatarse de que muy en el fondo aún existe una mujer. La Lisbeth de Fincher inspira miedo, desconfianza, es como un animal peligroso, agazapado, listo para atacar en cualquier momento, siempre a la defensiva… tanto así que produce tensión en el público.

 

 

 

Por otro lado, pero bajo la misma directriz, el director americano hace referencia a la familia Vanger como lo peor del mundo, las relaciones entre parientes totalmente fracturadas, juntos por obligación e intereses financieros, sin más contacto que las juntas de consejo, aun viviendo en la misma isla. Elimina completamente los sentimentalismos y los lazos afectivos que aparecen naturalmente en la versión sueca, y que le dan un lado más humano y real a los personajes como por ejemplo, la relación que había entre Harriet y Mikael (jugaba con él cuando niño), la existencia y aparición de la madre de Lisbeth, la relación lésbica de Lisbeth, Fincher la presenta como “amor de una noche”… y por el contrario, presenta al hermano nazi de Henrik Vanger, como un amable y carismático anciano.

 

Aplaude la relación de Mikael con la editora de la revista Millennium y no así la relación con su familia al estar divorciado, y le da un contrapeso a todo lo anterior presentando a la hija de Mikael como una ferviente y devota católica. Será cuestión de enfoques, pero considero que la visión americana de esta historia cuestiona seriamente los sentimientos interpersonales.

 

 

En ambas cintas, la música juega un papel importante. En la película de Fincher está a cargo de Trent Reznor y Atticus Ross que se encargaron de crear una atmosfera de suspenso y drama sin que notáramos que están ahí. La fotografía de Estocolmo en invierno, una verdadera maravilla, compuesta de “perfección blanca” y otra cosa que no puede faltar, el negro sentido del humor característico de Fincher, que aligera un poco la carga emocional en ciertas situaciones de la película.

 

El inicio y desarrollo son un poco bruscos, rápidos hasta cierto punto, pero se estabiliza en los primeros 20 minutos de la proyección. Al final nuevamente aumenta el ritmo y quiero suponer que es intencional, que es para dar pie a la siguiente historia… Y aunque Fincher “arruina” toda la película con la escena final, es una película que vale mucho la pena ver. Siento que después de ver la edición final, agregó los últimos 4 o 5 minutos para darle un poco de “color rosa” a una película negra. Esa escena a mi gusto está completamente de más, pues durante todo el metraje, eliminó todo rastro de romance, amor, sentimentalismo, etc. Espero que solo sean figuraciones mías.

 

 

Una maratónica obra de arte de 2 horas 40 minutos, es con lo que abre Sony Columbia este 2012. Una excelente opción para visitar las salas en estos días.

 

EL BLURAY

 

EL DVD

 

 

 
 





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