EL INFIERNO
 
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Escrito por Gilda Yuriko Cruz Terrazas   
Martes, 04 de Enero de 2011 00:33

 

FESTEJANDO EL BICENTENARIO EN "EL INFIERNO". AHORA EN DVD
Por: Gilda Yuriko Cruz Terrazas

Humor, sarcasmo y mucha crítica social es lo que caracteriza a “El Infierno”, reciente película del director mexicano Luis Estrada. Fiel a su estilo, el cineasta retrata sin tintes de drama o amarillismo, la violencia por el narcotráfico que vive un municipio de tantos.

 

A manera de alegoría, Estrada muestra una visión apocalíptica del país, mientras el gobierno habla de un México de oportunidades, en el contexto de los festejos por el Bicentenario.

“La vida no vale nada, comienza siempre llorando y así llorando se acaba”

Luego de vivir 20 años en Estados Unidos, Benjamín El Benny García (Damián Alcázar) es deportado y regresa a su pueblo natal, donde se entera que a su único hermano lo mataron por estar metido en el narco.

Ahora, San Miguel Narcángel es el infierno, donde los enfrentamientos entre capos por la disputa de plazas son el pan de cada día. Sin oportunidades de empleo para progresar, El Benny no tiene más opción que trabajar para don José Reyes (Ernesto Gómez Cruz), el “rey de la cocaína.

 

Ayudado por su amigo de la infancia, el Cochiloco (Joaquín Cosío), El Benny tratará de adaptarse a sus nuevas actividades, en un medio donde el desafío a la muerte es continuo y le recuerdan que entre narcos, la vida no vale nada.

 

LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN

Si en la “Ley de Herodes” se critica al partidismo y en “Un Mundo Maravilloso” al neoliberalismo, en esta cinta, con la que Estrada cierra su trilogía, el realizador hace una parodia de la crisis política y el crimen organizado.

Con guión de Estrada y Jaime Sampietro, “El Infierno” cumple como sátira política y emplea bien el lenguaje de la comedia popular, sin dejar de lado la violencia o hacer de ella una apología de la barbarie.

En esta narco-ficción, Luis Estrada se apoya del juego de arquetipos: curas que bendicen pistolas, el sicario mutilado y asesinado por “soplón”, la esposa del capo mayor que exige las cabezas de los asesinos de su hijo o el adolescente que sueña con ser “un chingón” como su padre, ejecutado por la mafia.

 

Las referencias claras a la nota roja como la del Pozolero, cumplen con el tono alegórico de la película, aunque también hay escenas cargadas de simbolismo que son como un golpe directo al estómago del espectador; si ver la sangre de un mafioso escurrir sobre el Escudo Nacional no provoca incomodidad, es evidente que nos hemos acostumbrado a ver normal lo que no es.

Si bien el reparto que encabeza Damián Alcázar es lo mejor de la cinta, la interpretación de Joaquín Cosío como el Cochiloco es extraordinaria; en algunas escenas le roba protagonismo a Alcázar y convierte su personaje en el antihéroe de la trama.

Componen el elenco: Ernesto Gómez Cruz, María Rojo, Jorge Zárate, Elizabeth Cervantes, Silverio Palacios, Salvador Sánchez y Alejandro Calva.

 

La película está filmada en San Luis Potosí y resalta la fotografía de Damián García en tomas como la del inicio, cuando “El Benny” se marcha a Estados Unidos. Habrá que seguirle la pista al fotógrafo quien demostró su talento en “ChicoGrande”, de Felipe Cazals.

“El Infierno”, cuyo costo aproximado fue de 50 millones de pesos, está producida por Bandidos Films, Imcine, Foprocine, Televisa y el Gobierno del Distrito Federal y se estrena con 314 copias.

 

¿SUPUESTA CENSURA?

Luis Estrada es un cineasta al que le gusta llamar las cosas por su nombre, arriesgándose a la censura como ocurrió en 2000 con “La Ley de Herodes”, cuando el gobierno federal trató de impedir su proyección.

En esta ocasión, el director ha empleado una estrategia publicitaria en la que aparece un letrero de CENSURADO en uno de los dos pósters que promocionan el filme.

Otro factor que ha sido duramente criticado por los productores de la cinta es la clasificación C que otorgó la Secretaría de Gobernación, la cual impide su proyección a menores de edad. De acuerdo a criterios de la institución, la clasificación C se aplica a películas que contienen escenas de sexo explícito, consumo de drogas y alto grado de violencia.

 

En conferencia de prensa, Luis Estrada calificó esta medida como censura “disfrazada”, si se toma en cuenta que filmes como “Bastardos sin gloria”, de Quentin Tarantino, en la que se observa cómo se destroza una cabeza humana con un bat, obtuvo clasificación B-15.

Ante este panorama, resulta hipócrita argumentar que las escenas violentas de “El Infierno” puedan afectar negativamente la sensibilidad de los adolescentes. Sobre todo, si el número de jóvenes reclutados por el crimen organizado comienza a preocupar. Basta recordar que hace uno días, gobernadores del país pidieron al presidente Felipe Calderón, ampliar la atención a jóvenes para evitar que sean captados por el crimen organizado.

 

 

"NO TENEMOS NADA QUE FESTEJAR": DAMIÁN ALCÁZAR

“Tendríamos que recordar que no hay nada qué festejar. A 200 años de ser independientes, abrimos las puertas (de México) con el Plan Mérida a los gringos para que retomen las riendas de este país, porque somos inhábiles, ineptos y entreguistas”, afirmó el actor Damián Alcázar, durante entrevista para CINEEN.COM

El protagonista de “El Infierno”, quien hace poco promocionó “ChicoGrande”, de Felipe Cazals, asegura que el país está peor que antes, debido a una guerra civil que ha desatado el Estado con la lucha anticrimen:

 

“Estamos en guerra y la realidad acota. Desgraciadamente ya estamos acostumbrándonos. Hay más de 24 mil muertos en lo que va del sexenio de este señor (Felipe Calderón), y creo que no va a parar hasta que entre otro con más cordura y diga: ‘se acabó la guerra, no hay tal guerra’. No podemos estarnos matando entre mexicanos por la mala repartición de la justicia y la riqueza. Eso es todo”

En una historia como “El Infierno”, donde la descomposición social por la violencia está a la orden del día, y la lealtad es sumamente cuestionable, el actor asegura ser fiel a sí mismo y con la gente que ama:

“Los 57 años que tengo me han enseñado a mirar de frente, a mirar abiertamente, a no ocultar nada. A hacer mi trabajo tratando de decirle a la gente: esto somos nosotros. Hablo por ellos, tengo chance (sic) de decir las cosas que millones quisieran decir”

 

Damián Alcázar también criticó a los políticos que buscan enriquecerse a costa del pueblo, a quienes calificó de “mantenidos”: “Yo sí lo puedo decir: ‘Señores todos ustedes son verdaderamente unos mantenidos y deberían estar fuera de la política’. No tiene nada de digna la política mexicana. A la única Digna que tenían la mataron” (en referencia al homicidio de Digna Ochoa, defensora de derechos humanos).

Sin embargo, el actor aún confía en que las cosas cambien algún día: “Esperanza es lo único que tenemos y por lo que hay que trabajar”, finalizó.

 

FIN

 

 
 





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