
¡MORIR POR UN SUEÑO! O POR NOSTALGIA, ES IGUAL. Por: Saúl Arellano Montoro
Dedicado con admiración a mi buen amigo Carlos Ivan Quintanilla. No puedo negar que cuando me enteré que el Sr. Michael Bay iba a producir la nueva versión de Nightmare on Elm Street – o Pesadilla en la Calle del Infierno para los latinos – del icónico Wes Craven tuve sentimientos escalofriantes. 
No puedo negar que cuando me enteré que el Sr. Michael Bay iba a producir la nueva versión de Nightmare on Elm Street – o Pesadilla en la Calle del Infierno para los latinos – del icónico Wes Craven tuve sentimientos escalofriantes. No por que se haga un remake de esa película (eso lo trataré más adelante) sino porque Bay se encontraba detrás de ella para darle continuidad a su manía por actualizar títulos clásicos de cine de asesinos sanguinarios como hizo con Viernes 13 y La Masacre en Texas. Lo único que me dio tranquilidad fue saber que el personaje del legendario Freddy Krueger se lo dieron al renacido actor Jackie Hearle Haley por lo que las expectativas personales fueron más allá de la simple curiosidad – morbo dijera un colega - comparativa. 1, 2... FREDDY´S COMING FOR YOU… 3, 4... LOCK YOUR DOOR… Seamos sinceros ¿Hace cuanto que no ven – y digo ver con detenimiento – la película original de Wes Craven? 
Por ejercicio me senté a verla un día antes de ver la nueva versión y debo decir que al paso de los años, la película no envejeció con dignidad como otras de su género – ejemplo: Halloween de Carpenter – y lo único que pensé al terminar de verla fue “¡Qué inocentes éramos en la década de los 80!”. La película de Wes Craven tiene momentos que nos recuerdan al Castillo de los Monstruos de Clavillazo o más reciente a Mi Pobre Angelito con el igualmente de pesadilla Macaulay Culkin; el ritmo es desequilibrado, la edición es demasiado primitiva, los diálogos inauditos y las actuaciones – salvo la de Johnny Depp (sorprendentemente puesto era su primera película) y la de John Saxon (obviamente) – distan mucho de ser las adecuadas incluso para una película de ese genero. 
Y tal vez la dispensamos porque “así eran esos tiempos” pero entonces caemos en temas de nostalgia en lugar de análisis cinematográfico en el que ni el tiempo ni la tecnología tienen nada que ver. Ya que, como mencione antes, ya existían películas como La Masacre en Texas (1974), Halloween (1978), Viernes 13 (1980) y hasta La Niebla (1980) que tienen más coherencia dentro del sub-genero de cine sanguinario… Sanguinario para esos años desde luego. Sin embargo, y pese a todo lo anteriormente escrito, Freddy Krueger es un icono dentro del olimpo de los asesinos de adolescentes; que ha sabido trascender el tiempo y la cultura popular (de hecho pregúntenle en este momento a quien este cerca de ustedes mientras leen esto ¿Quién es Freddy Kruger? Y no tengo duda alguna: Sabrá quien es) para convertirse en un personaje que llevamos dentro del conocimiento no solo cinematográfico sino también del día a día. 
No por nada, el señor Bay decidió presentar a las nuevas generaciones este destazador de sueños del que, tal vez, sólo conocían por las fiestas de día de muertos, por los guantes de juguete de los disfraces, por que lo mencionaban sus padres o por el especial de la noche de brujas de Los Simpson. 
Dicho lo anterior, vayamos pues a la Calle Elm.
5, 6... GRAB YOUR CRUCIFIX… El director elegido por Michael Bay para renovar el mito de Krueger fue el experto en videos de música Samuel Bayer (de Iron Maiden a Metallica pasando por Bowie y Cranberries entre otros) y los guionistas que cargaron con la responsabilidad de hacerlo aceptable a las nuevas generaciones y mantener el espíritu para los que lo conocen desde la adolescencia son Wesley Strick y Eric Heisserer quienes dieron un giro interesantísimo a la trama de los motivos y venganza de Freddy. 
Desde el principio la película nos envuelve una atmósfera mórbida y onírica; el director usa todos los recursos característicos del género para prepararnos al mundo de este nuevo Freddy. Las secuencias transcurren en un ritmo equilibrado en el que los efectos especiales son de nuevo, un simple instrumento y no el motivo de la película. Porque además, al estar entrando en el mundo irreal de la psique humana traducido a los sueños, el director se vale de muchos recursos visuales para enriquecer cada secuencia. Y por otro lado, Bayer supo respetar cada escena considerada inolvidable por los seguidores de la película original. Con los adelantos del CGI abordados de forma moderada para darle más sustancia al momento y no, como dije antes, al efecto en si. 
La trama se desarrolla casi de la misma manera de la original, con la aparición de cada personaje en el orden que ya se conoce desde hace más de un cuarto de siglo. Los personajes presentan adaptaciones sutiles a estos tiempos y en algunos casos, son enriquecidos debido a su importancia al final de la película. Y pongo como ejemplo al personaje interpretado por Johnny Depp (Glen) en la original y por Kyle Garnell (Quentin) en la actualidad; Ambos personajes característicos de sus respectivas décadas en actitud y modo de abordar los problemas e igualmente bien interpretados en ambos casos. 
Cosa diferente en la heroína de la película – Nancy - que en la del 84 fue Heather Langenkamp y en la actual Rooney Mara. Las diferencias entre las personalidades distan un abismo entre si ya que la primera tiene momentos que en lugar de sentir empatía con el sufrimiento de ser perseguida por Freddy, lo que pides a gritos es que ya la atrape. En cambio, la actuación de Mara es más creíble con una persona atormentada por la duda de no saber cual es la diferencia entre la realidad y la ficción que vive y sentirse atrapada en un ciclo psicológico del cual no sabe como salir. 
Y gran parte de la diferencia de actuación entre ambas radica en su interacción con un solo personaje y de como es interpretado: Freddy Kruger. 7, 8... BETTER STAY UP LATE… Un gran acierto de los guionistas y del director fue adaptar al mundo contemporáneo la personalidad y los motivos vengativos de Freddy Krueger. 
En la original, Kruger quiere vengarse de los padres asesinando a sus hijos para que vivan el sufrimiento que el atravesó al ser quemado vivo por culpa de ellos. Esto se da a entender en la medida que van apareciendo continuaciones de la franquicia hasta que se volvió una bufonada alejada completamente de la idea – estupenda por cierto – de la original. Siendo Freddy vs Jason (2003) el último gran intento por enterrar dignamente al perverso habitante de los sueños. La versión de Bayer/ Strick/Heisserer tuvo las agallas de profundizar en la mente torcida de Freddy Krueger y darle una personalidad monstruosa desde antes de ser un ser del más allá. Desde la primera victima se perfila el camino que nos lleva al pasado de Krueger y del por qué termina vengándose de los vástagos de quienes lo asesinaron. Pero no es sino hasta que Quentin queda atrapado en un lapso de tiempo que descubrimos que Freddy Krueger era un pederasta que, como todo depredador sexual, abusaba de su condición de conserje de un jardín de niños para sodomizar y agredir sexualmente a los niños sintiendo especial preferencia por los personajes de Nancy y de Quentin. 
Y es justo en este punto que la película se separa al 100% de todos los lastres de nostalgia y cariño que se le tiene a la versión original porque de pronto descubrimos como espectadores que los horrores fantasiosos que nos mostraba Wes Craven eran tan inocentes como los tiempos en que se filmó la película y las continuaciones. 
Freddy Krueger es un depredador sexual que busca vengarse de aquellos que lo delataron e impidieron seguir con su campaña de violación y abuso sexual de niños menores de 10 años. Freddy es dotado de una personalidad realmente torcida que busca seguir satisfaciendo sus deseos de dominio ahora desde los sueños de aquellos que abuso sexual y psicológicamente. 
Por lo mismo el personaje interpretado por Englund, visto a 26 años de distancia, resulta incluso bufonesco porque no tenía motivos de tanta profundidad como los que le imprimieron al Kruger interpretado por un gran actor como lo es Earle Haley. Por esto mismo y dándole una oportunidad al legendario Englund, las comparaciones entre uno y otro llevan una histriónica desventaja por la forma en la que se estructuró el personaje. El actual Freddy Krueger es siniestro, mórbido, arrogante, burlón, aterrador, torcido y prepotente como lo es un pederasta más el motivo sangriento que da la venganza dan como resultado un ser realmente aterrador más allá de las escenas gore que desde luego debe tener esta película para llegar al nuevo público acostumbrado a los cuchillos y desmembramientos tipo Saw (2004) u Hostal (2005). 
Sin embargo, y es curioso, Pesadilla en la Calle Elm no es un muestrario de violencia física ni de sangre; se mantiene en el hilo de la atmósfera de suspenso y acciones predestinadas en donde la carnicería gore queda relegada a un segundo plano; De hecho, la escena más sangrienta – y que no le pide nada a las mencionadas con anterioridad – es casi al final de la película como para recordarnos que, después de todo, estamos viendo a un ser sanguinario además de psicológicamente terrorífico. 9, 10... NEVER SLEEP AGAIN… Pesadilla en la Calle Elm es, a mi parecer, una película que entra en la rara categoría de ser superior a la original. Y por mucho que me mueva la nostalgia y el aferrarme a los buenos viejos tiempos, la realidad es que como dos productos que tiene la misma materia prima, la nueva versión es superior a la original. Dicho de modo cinematográfico desde luego porque al final, cada quien decide con que quedarse. Y no con esto quiero minimizar la importancia de la película de Wes Craven ni el trabajo de Robert Englund; sino que hay que darle una oportunidad a las nuevas versiones cuando son como esta: Digna y respetuosa del legendario origen de la PESADILLA EN LA CALLE DEL INFIERNO de 1984. 

FIN |