
EL REGRESO DE ALICIA: ESTA VEZ ES PERSONAL Por: Saúl Arellano Montoro
Para buena suerte mia, la película no esta tan mal como yo me lo pensaba. De hecho, mi temor más fuerte era que la historia fuese contada en la perspectiva del sombrerero por obvias razones - fetichismo de Burton para con Depp - pero no paso nada y en ese sentido la película tiene un buen balance. Sin embargo, la película no es tanto como lo que se espera de ella. A menos ¡Claro! que seas un cinefilo que no le objeta nada a Burton y le pasa todas sus propuestas sin cuestionarlo y si, alabarlo con todas las palabras que te sean posibles. Pero si eres un cinefilo exigente... Entonces te quedaras con una sensación de que el costo del boleto no cubre tus expectativas. ¿EN QUE SE PARECE UN CUERVO A UN ESCRITORIO? 
De entrada, y esto lo he venido diciendo desde la primera vez que vi el trailer, el nombre de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS no es del todo correcto. Si bien es cierto que toda la aventura se desarrolla en el sitio mencionado, no es una nueva versión del clasico de Lewis Carroll sino el regreso de Alicia al país luego de 13 años de ausencia.
Y al escribir ausencia, me refiero a ausencia física y mental. DECIA… ¿EN QUE SE PARECE UN CUERVO A UN ESCRITORIO? La Alicia a la que se refiere la película es una mujer de 19 años con un recurrente sueño de haber estado en una extraña tierra llena de seres fantásticos. Una Alicia que huye de un compromiso matrimonial arreglado para salvar social y económicamente a su madre. Su padre – y mejor amigo – murió hace tiempo y tiene que soportar las realidades de la vida sin poder compartir sus “pesadillas” y auto-diagnosticada locura con nadie. Vive el día a día recordando los consejos y palabras de apoyo de su papá para sobrevivir en la Inglaterra victoriana de costumbres férreas y socialmente asfixiantes.
Y es en un momento de escape de la realidad – y terror al compromiso con el hijo snob de un socio de su padre – que encuentra la madriguera del conejo y como es sabido, cae en él para llegar a la ya muy conocida - por el público - antesala de esa tierra maravillosa en donde hay un frasco y un pastel con las respectivas frases “Bébeme” y “Cómeme” que, obviamente, bebe y come para poder atravesar la puerta y entrar al “Burtoniano” país de las maravillas. 
En este punto nos sentimos en un terreno completamente familiar ya que es un reflejo de las anteriores aventuras estéticas de Burton: Desde A Nightmare Befote Christmas hasta los bosques de El Cadáver de la Novia pasando por Big Fish y Charlie y la Fábrica de Chocolates. Abruptamente los personajes van haciendo aparición y presentando el dilema al que se va a enfrentar nuestra Alicia. Y esta es la frontera en la que Tim Burton se separa del clásico de Lewis Carroll y la versión fílmica de Disney para comenzar su versión de lo que sería lo que yo llamo: ALICIA, EL REGRESO pero no al País de las Maravillas sino a las tierras subterráneas ya que, a estas alturas, la Reina de Corazones ha implantado un reinado de absurdo terror y caprichoso e infantil dominio. ¡CÓMEME Y BÉBEME: SOY BURTON, EL REY DE DIAMANTES! 
Una vez que aceptamos el hecho de que Burton volverá a tergiversar una historia clásica – recordemos Charlie y la Fábrica de Chocolates, El Planeta de los Simios, La Leyenda de Sleepy Hollow o Big Fish - para beneplácito de sus seguidores y horror de los demás, comenzamos a llenarnos de la atmósfera y ambientación a la que nos tiene acostumbrados el californiano.
Las libertades que se toma Burton – además de crear TODA una continuación de la historia - son básicamente dos: Alicia por naturales razones y El Sombrerero por tratarse de su actor fetiche Johnny Depp al que siempre cuida y procura en todas las películas que hacen juntos. El resto de sus personajes, como siempre, son bien estructurados, con personalidades claramente definidas – desde luego que mucho de esto es gracias a que Lewis Carroll lo hizo antes – y que sabemos como van a reaccionar desde el principio por lo que como espectadores no esperamos más ni menos de lo que son cada uno. 
Sin embargo, la estética da un giro inesperado y ajeno a lo que nos tiene acostumbrados: Llega un momento en que parece ser que la película es dirigida por Peter Jackson no solo por, como dije, la estética visual de las escenas sino también por el comportamiento de sus personajes en varias secuencias. Y por otro lado, en esta película vemos - paso a paso - la teoría del “camino del héroe” de Joseph Campbell fielmente retratada en la persona de Alicia que, desde el principio, es la elegida a un destino que ella niega aceptar. Esto, sin duda, es algo refrescante en la filmografía de Burton y sin duda, lo que para mi resulta más interesante de toda la película. 
EL MITO DEL HÉROE PER SE Es necesario decir que por cuestiones de la edad de Alicia, toda insinuación de pedofilia de la que ha sido acusado Lewis Carroll en todas estas décadas han desaparecido de esta película. Pero la psique de Burton NO. Una vez más, resalta la relación padre-hijo(a) durante muchos de los diálogos de Alicia.
Y hablando de diálogos, el trabajo del guión de Linda Woolverton es de llamar la atención pero mucho más es la soberbia forma de los actores – tanto los que salen a cuadro como los que prestan su voz – para salir con la frente en alto de los complicados juegos de palabras de sus líneas. Especialmente el del personaje de Depp: El Sombrerero. 
Para tranquilidad de los que vimos el trailer de la película y que pensamos que el sombrerero sería el “protagonista silencioso” de la misma, el personaje interpretado por Johnny Depp se aleja de cualquier personaje hecho por el actor en las películas que ha participado con Burton. Esto gracias a que el histrionismo de Depp le permite crear de cero sus caracterizaciones y supongo, a que el mismo Burton no quiso crear un segundo Willy Wonka aunque no podamos evitar la comparación física entre ambos personajes. Y también - ¿por qué no decirlo? – a que el maquillaje y el haber engrandecido digitalmente los ojos de Depp para este papel fueron de gran ayuda. La única constante del personaje en comparación con los demás – Edward Scisorhands, Victor Van Dort, Willy Wonka y el mismísimo Ed Wood – es que tienen pasados marcados por la tragedia que los convierten en momentos en personajes introspectivos y con chispazos de irrealidad… Solo que en el caso del Sombrerero pues esta debe ser su personalidad: Compleja, irrefrenable, en momentos vengativa y sumamente tiernos y protectores con lo que necesita serlo. 
Y la Alicia de Mia Wasikowska tiene, como dije antes, todo el desarrollo característico del héroe analizado hace décadas por Joseph Campbell. Permitiendo que el desarrollo del mismo sea pausado pero sin lugar a dudas de la misión que tiene y aun cuando los medos y dudas llegan a ella y a los que los rodean, al final, el héroe – heroína en este caso – cumple con creces su cita con el destino previamente establecido: Enfrentar y derrotar al mal. No puedo imaginarme a otra actriz como Alicia que no sea Mia Wasikowska. 
¡QUÉ LE CORTEN LA CABEZA! La música del repetitivo Danny Elfman es simplemente mediocre. Pareciera que aventó al aire sus anteriores partituras – desde Batman hasta Terminador: La salvación – y tal como cayeron al piso las acomodo e hizo la partitura de la película. Un trabajo francamente gris, anodino y con una falta absoluta de genialidad y desde luego, espectacularidad.
Otro punto a resaltar: Pueden verla o no en 3D. En este caso, el 3D – que les saldrá mucho más caro el boleto – no aporta nada ni embellece la película que visualmente es bella. Se entiende que fue una petición de Disney de último momento porque se notan demasiado forzadas las secuencias hechas para resaltar el recurso visual de la tercera dimensión. Lo que si deben hacer, es verla en IMAX porque la experiencia si que es asombrosa. Gasten mejor su dinero en verla en IMAX y NO en buscar una sala 3D. PARA TERMINAR ¿EN QUE SE PARECE UN CUERVO A UN ESCRITORIO? 
La mal llamada ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS es el más claro ejemplo de una buena campaña de mercadotecnia para llevar a la gente a las salas de cine porque una vez que pagaste tu boleto van a pasar dos cosas:
1.- ¿Eres seguidor de Burton? Entonces no pasa nada y saldrás satisfecho pero con una sensación de que “algo” falto. 2.- ¿Eres cinéfilo? Entonces descubrirás que el costo del boleto no cubrió las expectativas y que pese a que es una película MUY entretenida, también te quedaras con la sensación de que “algo” falto. Tu decides. |