
HISTORIA DE DOS CREADORES DE MAGIA Por: Mónica Pizano Esta columna llamada De pies a cabeza será el escaparate de la vida y obra de aquellos que hacen posible que haya magia en el cine, no importa el área de la película en la que se desarrollen, pues como veremos en este primer artículo, existen personas que simplemente por la idea que tuvieron en algún momento de su vida, han inscrito su nombre en la historia del cine. Me refiero a William Fox y John Ronald Reuel Tolkien, mejor conocido como J.R.R. Tolkien. WILLIAM FOX El primero de ellos es Wilhelm Fuchs, mejor conocido como William Fox, un productor cinematográfico estadounidense que nació en Tolcsva (Hungría), el 1 de enero de 1879 en el seno de una familia judía, pero siendo aún un niño emigró a Nueva York con su familia. En 1904 entró al negocio de la exhibición de películas, invirtiendo la cantidad de 1,600 dólares que tenía ahorrados. Para atraer al público ofrecía representaciones teatrales en vivo también, pero, conforme fue fidelizando al público, dejo el teatro en vivo. 
Con el dinero ahorrado, en 1913 Fox creó dos compañías hermanas: la Greater New York Film Rental (para la distribución de películas europeas que importaba) y la Fox Office Attractions Company (para producir películas). En el periodo del cine mudo en que Fox desarrolló su carrera, éste aún no tenía el prestigio actual, se respetaba la calidad artística de las películas, pero todavía no eran consideradas como frutos de lo que hoy conocemos como séptimo arte, sino que eran un producto más. Aunque Fox era un hombre de genio difícil de tratar, era un productor apreciado por los exhibidores que ganaban dinero con sus películas, pero pronto se dio cuenta de que ganaba más dinero difundiendo las cintas que produciéndolas. Antes del crack de la bolsa de 1929, Fox poseía unas 800 salas de exhibición y el activo de su imperio, sólo como exhibidor, ascendía a la inmensa cifra de medio billón de dólares. En 1914, Fox contrató a un joven director teatral J. Gordon Edwards y lo envió a Europa, para que estudiase como se realizaban allí las películas de calidad. A su regreso, además de dirigir para él, este cineasta se convertiría en el principal supervisor de producción de la nueva Fox Film Corporation, fundada por William Fox en 1915, tras fusionar las dos empresas antes mencionadas. Ese mismo año, Eva, su mujer, se empeñó en contratar a una actriz de teatro llamada Theda Bara. La actriz se convertiría en la primera gran estrella de la Fox y, muchas de las películas, protagonizadas por ésta fueron dirigidas por Edwards. Siendo memorables títulos como Romeo y Julieta, Cleopatra Camille, Salomé... 
A finales de 1925, su cuñado Jack Leo, lo llevó a una sala de proyección y le mostró una película en la que había un canario cantando y un hombre chino que también cantaba. Había llegado el sonido óptico, grabado en el propio negativo de la película. El año siguiente, en 1926, por un millón de dólares, Fox compró la patente de un sistema denominado Movietone. Aún tendría que invertir otros seis millones para desarrollar el sistema de sonido y poder acoplarlo a sus películas. Para ello, Fox adquirió unos estudios entre la Calle 54 y la Décima Avenida (que dedicaría exclusivamente a la investigación de la sonorización). Fox perdió la carrera del sonido ya que la Warner Bros. Pictures fue la primera en estrenar un film sonoro (El cantor de jazz). No obstante, Fox logró minimizar este hecho cuando creó la Fox Movietone News, el primer sistema de noticiarios hablados. Estos informativos, ofrecidos como un cortometraje antes de la película fueron todo un éxito. 
Al ver la respuesta de ese “experimento”, Fox envió cámaras por todo el mundo y, muchas veces, la gente estaba más interesada en el noticiario (generalmente, de corte sensacionalista), que en la propia película. En 1927, sucedió un encuentro que beneficiaría a Fox, pues contrató al entonces principiante director alemán Friedrich Wilhelm Murnau, siendo el primer productor que promovía la contratación de directores europeos.
Cuando la industria cinematográfica aún no se había repuesto del desembolsó que había supuesto cambiar del cine mudo al sonoro, en 1928 Fox lanzó un nuevo formato de pantalla, mucho más grande que el estándar utilizado en aquellos momentos. El sistema se llama Grandeur y fue comercializado por una nueva empresa creada a tal efecto: la Fox Grandeur Corporation. Algunos competidores como David Sarnoff (presidente de la RCA) y Adolph Zukor (el presidente de la Paramount Pictures) hablaron con él para tratar de persuadirlo de no lanzar ese invento, pues hundiría a muchas compañías que no podrían afrontar este nuevo gasto, pero Fox no les hizo caso, aunque su empeño le creó numerosos enemigos dentro de la industria. Un año más tarde, la American Telephone and Telegraph Company reclamó judicialmente las patentes de todos los sistemas de sonorización existentes (incluyendo el movitone), pues consideraba que estaba bajo el paraguas de la patente previa que ella tenía en su poder. Al mismo tiempo se enredó en una fusión con otra empresa, la Loew's Inc. Ambas cosas salieron mal. Aunque el juez permitió a Fox conservar los noticiarios de Movitone, para usar sonido en las películas debía pagar los derechos de patente. Gracias a las salas de exhibición pudo mantenerse un tiempo a flote, pero fue breve. Conforme la Gran Depresión se fue dejando sentir en los estadounidenses, la gente dejo de acudir al cine y Fox entró en bancarrota. Antes, de perderlo todo, dejó que su compañía fuese absorbida, en 1935, por la Twentieth Century Films de Darryl F. Zanuck. Nació así una nueva empresa la 20th Century Fox. 
Murió el 8 de mayo de 1952. Nadie del mundo del cine fue a su entierro. Sin embargo, hoy se le reconoce como uno de los pioneros y como un hombre con gran visión de futuro. J.R.R. TOLKIEN Y de un hombre visionario que fue pionero en la industria del cine, seguimos con otro hombre igual de importante para la industria, él no trabajó propiamente en la creación de películas, su área de resplandor fue la literatura, y su obra fue adaptada apenas en este siglo, me refiero al escritor John Ronald Reuel Tolkien, o J. R. R. Tolkien. 
Este escritor que es considerado como pionero en la literatura fantástica, nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, Estado Libre de Orange, Sudáfrica. Fue un escritor, poeta, filólogo y profesor universitario, quien realizó innumerables obras, sin embargo, su nombre nos es más familiar gracias a los textos El Hobbit y El Señor de los Anillos. En 1896 muere su padre, así que su mamá tuvo que hacerse responsable de la educación y los gastos de la casa. A los cuatro años ya era capaz de leer, y comenzó a escribir tiempo después, desde esa época se entretenía inventando sus propios idiomas, como el «animálico», creado de forma compartida con una prima suya; el «nevbosh» («nuevo disparate»); o el «naffarin», basado en el español. En 1904, cuando Ronald tenía doce años, Mabel falleció debido a complicaciones de diabetes. Él y su hermano Hilary Arthur quedaron al cuidado del padre Francis Xavier Morgan, un sacerdote católico del Oratorio de Birmingham, situado en la zona de Edgbaston. Después asistió a la Escuela del Rey Eduardo (King Edward's School) de Birmingham, en la Escuela de San Felipe (St. Philip's School) y el Colegio de Exeter (Exeter College), en Oxford, de donde se graduó con un título de primera clase en idioma inglés, en la modalidad Lingüística Inglesa y Literatura. Tras su graduación, Tolkien se unió al Ejército Británico que luchaba en la Primera Guerra Mundial. Sirvió como oficial de comunicaciones en la batalla del Somme hasta que enfermó debido a la denominada «fiebre de las trincheras» el 27 de octubre, siendo trasladado a Inglaterra el 8 de noviembre. 
Durante su convalecencia en una cabaña en Great Haywood (Staffordshire), comenzó a trabajar en lo que llamó El libro de los Cuentos Perdidos, comenzando con La Caída de Gondolin. Desde muy joven mostró amor para la literatura y la docencia, tan es así que a la edad de 33 años (de 1925 a 1945), Tolkien comenzó a dar clases en Rawlinson y Bosworth en la Universidad de Oxford, posteriormente, de 1945 a 1959, fue profesor de lenguaje y literatura inglesa en Merton. En 1925 comenzó a escribir El Hobbit y los dos primeros volúmenes de El Señor de los Anillos. 
Por esa época conoció al también escritor C. S. Lewis, ambos pertenencían a un informal grupo de debate literario conocido como los Inklings y fue él quien le recomendó publicar El Hobbit, historia originalmente escrita por Tolkien para sus hijos, pero fue tan popular entre los adultos que la editorial George Allen & Unwin, le pidieron que escribiera una secuela a la obra. Aunque Tolkien no fue el primero en el género de la literatura fantástica, pues fue precedido por escritores como William Morris, Robert E. Howard y E. R. Eddison, Tolkien es considerado como el padre de la literatura moderna de fantasía, pues al publicarse sus textos de El Hobbit y El Señor de los Anillos en Estados Unidos resurgió el género. Falleció el 2 de septiembre de 1973, en Bournemouth, Inglaterra. 
Después de su muerte, el tercer hijo de Tolkien, de nombre Christopher, publicó una serie de obras, basadas en las múltiples notas y manuscritos inéditos de su padre, entre ellos El Silmarillion y Los hijos de Húrin, los cuales junto con El Hobbit y El Señor de los Anillos, forman una serie conectada de cuentos, poemas, historias de ficción, idiomas inventados y ensayos literarios sobre un mundo imaginario llamado Arda, y más extensamente sobre el continente conocido como la Tierra Media. 
En 2008, el periódico The Times le clasificó sexto en una lista de "Los 50 escritores británicos más grandes desde 1945". 
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