
¿AQUELLOS TIEMPOS CUANDO VOLVERAN? O MEJOR AÚN ¿CUANDO LOS VEREMOS SUPERADOS? Por: Eli BJ En este mes patrio en donde a la gran mayoría le resurge el nacionalismo extremo (y más ahora ya cercano el bicentenario), aprovechemos para reflexionar sobre nuestro minimizado cine mexicano. Aunque el término suene cruel así es, increíblemente después de haber vivido una época de oro a partir de los años 40´s donde se producían decenas de películas al año con gran variedad de temas y géneros, actores y realizadores de gran talento con la visión de unir esfuerzos, haciendo sinergia con otros países e incluso haber logrado el reconocimiento mundial lo que llevó incluso a exportar películas a Europa y Asia. Hemos caído desde hace poco más de tres décadas en un bache que a pesar de grandes esfuerzos aún seguimos sin superar. 
Es importante mencionar que el auge se vió favorecido de manera importante por elementos como: el decreto en 1939 del presidente Lázaro Cárdenas de proyectar obligatoriamente películas mexicanas; que el único competidor de habla hispana era Argentina debido a que España sufría por la segunda guerra mundial; y que los demás países de habla hispana no contaban con una industria cinematográfica desarrollada. Personalmente el cine actual no me deja lo mismo que el de aquella época, veo repetir los mismos temas, con poco impacto y la cantidad de buenos proyectos es muy limitada. De estos “tiempos nuevos” vale la pena mencionar: “La mujer de Benjamín” (1991) de Carlos Carrera; “Como agua para chocolate” (1992) de Alfonso Arau; “El callejón de los milagros” (1995) de Jorge Fons; “Profundo carmesí” (1996) de Arturo Ripstein; “Sexo, Pudor y Lágrimas” (1998) de Antonio Serrano; “Un embrujo” (1998) de Carlos Carrera; “Amores perros” (2000) de Alejandro González Iñárritu; “Perfume de violetas, nadie te oye” (2000) de Marisa Sistach; “El espinazo del diablo” (2001) y “El laberinto del fauno” (2006) ambas de Guillermo del Toro; “Cobrador: In God We Trust” (2006) de Paul Leduc; “El violín” (2007) de Francisco Vargas; y el cortometraje “Jacinta” de Karla Castañeda (2007). 
Sin embargo los últimos años no comparan aún a la época en la que se producían alrededor de 100 películas por año con grandes directores, actores con gran personalidad, talento y belleza; ingeniosos escritores y fotógrafos y aún hoy con un mejores perspectivas y resultados no se ha llegado al esplendor de aquella época. ¿Dónde quedaron los tiempos donde lo mismo se podía llorar con un drama crudo y realista como en “Nosotros los pobres” (1947) de Ismael Rodríguez con Pedro Infante y Blanca Estela Pavón; “La oveja negra” (1949) también de Ismael Rodríguez con Pedro Infante y los hermanos Soler o “Los olvidados” (1959) de Luis Buñuel* con Roberto Cobo? ¿ó reír con las hilarantes historias como “El baisano Jalil” (1942) de Joaquín Pardavé quien también actúa compartiendo escena con Sara García y Emilio Tuero; o “¡Ay qué tiempos señor don Simón! (1941) de Julio Bracho con Joaquín Pardavé ó incluso los clásicos de Cantinflas?. 
Qué tal sentir el amor traspasar la pantalla, llorar y sufrir con clásicos como “Una carta de Amor” (1943) de Miguel Zacarías con Jorge Negrete y Gloria Marín; los clásicos de Emilio “El Indio” Fernández como: “María Candelaria” (1943) con Dolores del Río y Pedro Armendáriz; “Enamorada” (1946) con María Félix y Jorge Negrete; “La Malquerida” (1949) con Dolores del Río, Pedro Armendáriz y Columba Domínguez; o incluso ya fuera del ciclo de oro: “Miércoles de Ceniza” (1958) de Roberto Gavaldón con María Félix y “Tizoc” (1956) de Ismael Rodríguez con Pedro Infante y María Félix, de gran reconocimiento internacional. O incluso retar el intelecto con “Macario” (1959) de Roberto Gavaldón ó los clásicos de Buñuel*: “Viridiana” (1961) con Silvia Pinal y “El Angel Exterminador” (1962) también con Silvia Pinal y Enrique Rambal entre un gran elenco. 
O simplemente llenarnos los ojos con la fotografía de Gabriel Figueroa en la infinidad de proyectos realizados o ejemplos de recursos en la pantalla como “Los tres huastecos” (1948) con Pedro Infante triplicado y el candor de “la Tucita” con mucha menor tecnología y recursos que actualmente. 
¿Cuándo tendremos un cine con variedad de temas, que refleje la diversidad, riqueza y colorido de un pueblo como el mexicano? Porque estimados lectores y en particular para nuestros amigos de países vecinos fieles a la “cine en” que nunca han visitado México, no todo lo que se ve en las noticias o en las películas es México; en verdad este país les puede sorprender enormidades desde su variedad de climas, lenguas, comidas, tradiciones, en pocas palabras riqueza cultural o incluso lo más triste que es tener el evidente contraste del 3er mundo hasta el súper desarrollo. ¡Y todo en sólo un país! y créanme esa gama difícilmente es reflejada en el cine. Qué desperdicio ¿no? Y más con un medio de tanta influencia social. ¿Por qué tienen que triunfar los nuevos realizadores en el extranjero para que se reconozca el trabajo? ¿Por qué nosotros mismos no acudimos a las salas con la misma vehemencia que cuando se trata de una película norteamericana? 
Definitivamente no es falta de iniciativa o ingenio, sólo basta ver la rapidez de reacción del mexicano ante cualquier situación incluso adversa para crear historias, chistes, analogías, etc. ¿Es acaso como muchas veces se ha mencionado por la falta de apoyos de las instituciones, censura, política, poca visión de las casas productoras? o ¿tal vez es consecuencia de que un pueblo como el mexicano no está preparado para ello? Necesitamos ser una sociedad que lea más, vea menos televisión comercial y más cultural, que valore más sus tradiciones y raíces culturales, que cuestione, rete pero sobre todo proponga; menos agresividad y más asertividad. ¿Es acaso que tenemos lo que nos merecemos? 
Espectadores: busquemos calidad en lo que vemos, valoremos y fomentemos la diversidad de temas y géneros, que nuestra elección hable en la taquilla y que el cine responda a ella en consecuencia, recordemos que no todo es Hollywood. Vayamos a los festivales mexicanos que son una excelente oportunidad para ver y aprender de nuevas tendencias, foros y en ocasiones incluso interactuar con realizadores mexicanos. Realizadores: por favor somos seres pensantes con ganas de reir, llorar y que en pocas palabras sus proyectos nos dejen algo; todavía hay mucho que mostrar y contar, por favor tómenlo en cuenta. Esperemos pues lo que viene y dejemos que el futuro nos sorprenda. 
*Nota: Si bien Luis Buñuel era de origen español tuvo un periodo catalogado como mexicano entre 1946 y 1964 por las realizaciones, actores y lugares de rodaje. Cómo siempre, espero sus comentarios, opiniones y propuestas de tema a:
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