
Por: Miriam Canales, La Sirena de Alcantarilla
Como integrante de la generación “Y” tuve la oportunidad de conocer la última etapa de los cines de COTSA, las golosinas de dulcería tradicionales y la invasión previa de las cadenas nacionales e internacionales que todos conocemos. A la par de estos tiempos pre-TLC, las programaciones aún mostraban algunas películas bidimensionales sin tanto efecto especial…y muchas de ellas jamás las volví a ver. Algunas ni siquiera han sido lanzadas en DVD, al menos en región 4. A finales de los 80 tuve la oportunidad de ver la película “El Caldero Mágico”, (The Black Cauldron, 1985). La vigésimo quinta cinta animada de Disney con temática épica similar a “El Señor de los Anillos” pasó desapercibida (O si no, que algún lector mencione su paradero). La historia transcurre en la edad media, en la que Taron, un asistente de cuidador de cerdos, sueña con convertirse en guerrero, como una especie de Frodo Baggins, pero voluntario. Con lo que no cuenta es que Hen Wen uno de los puerquitos del criadero, tiene poderes para adivinar el futuro, lo que lleva al Señor del Mal a buscarlo ansiosamente para que le indique donde está el caldero mágico con la facultad de crear un ejército de soldados no muertos. Durante la odisea de Taron y Hen Wen aparecen a una serie de personajes como la princesa Elena, Fausto Flama y la extraña criatura Gurgi, quienes les ayudan a detener las siniestras intenciones del villano de gobernar la tierra de Pridayn. 
Basada en los primeros volúmenes de las “Crónicas de Pridayn” del escritor norteamericano LIoyd Alexander (1924-2007) la película fue dirigida por Ted Berman y Richard Rich. La versión en inglés contó con las voces de actores como John Hurt para el Señor del Mal. En español, Luis Bayardo se encargó de encarnaral mismo personaje. Esta cinta carecía de la suficiente potencia comercial de sus predecesoras “La Sirenita” (1989) y “La Bella y la Bestia” (1991), por mencionar algunas, por lo que su existencia es casi desconocida en la actualidad. 
Durante la misma década, Steven Spielberg produjo “An American Tail” (1986) y su secuela “Fievel goes west” (1991), ambas dirigidas por el cineasta Don Bluth, (EUA, 1937) desertor de Disney y precursor de la cadena “Dreamworks”. Una metafórica fabula ambientada en 1885 sobre una familia de ratones rusos judíos dentro del régimen del zar Alexander III que buscan emigrar a Nueva York en busca de una vida más propsera. Sin embargo, el pequeño Fievel Ratonovich se pierde durante el viaje, lo que lo lleva a enfrentarse a sus enemigos los gatos quienes buscan comerse a los migrantes a como de lugar. La dramática andanza del protagonista le lleva a los barrios bajos y recovecos de Nueva York por encontrar a su familia, con descubrimientos y aventuras inesperadas al ritmo del leit motiv “No hay gatos en América y las calles están pavimentadas con queso”. 
Tras la aceptación de “An American Tail”, en 1991 lanzaron la secuela “Fievel goes west” con tintes menos dramáticos y de mayor acción, en que nuevamente la familia Ratonovich busca emigrar ahora hacia la parte oeste de Estados Unidos sin saber que detrás se esconde un maquiavélico plan de los gatos por despacharlos como hamburguesas. De nueva cuenta, Fievel hace uso de su valor para intentar salvar a su familia y a la incipiente aldea de migrantes. 
Como dato adicional, el dibujante norteamericano Art Spiegelman sospechó que su comic “Maus” fue plagiado por Spielberg, debido a la metáfora entre ratones judíos y gatos nazis. En lugar de buscar una licitación, convenció a sus editores de fragmentar en dos volúmenes la historia de “Maus” y publicar el primero antes de concluir el segundo. Posteriormente se lanzaron las series Fievel's American Tails,: An American Tail: The Treasure of Manhattan Island y An American Tail: The Mystery of the Night Monster, pero en ninguna de estas Don Bluth tuvo alguna participación, incluso el personaje de Fievel se convirtió en mascota de la UNICEF. A pesar de que la historia tuvo una buena cogida en taquilla en su momento, se encuentra un poco olvidada en la actualidad. 
Así como Don Bluth fue una contraparte de Disney con cintas en las que bien podrían haber encajado personajes humanos, este cineasta norteamericano dirigió conjuntamente con Gary Goldman en 1989 una sui generis historia acerca de un perro apostador de Nueva Orleans que es asesinado por un mafioso tras una noche de juerga y apuestas. “Todos los perros van al cielo” (All dogs go to heaven) relata como el pastor alemán Charlie B. Barkin lucha por encontrar un lugar en el cielo tras robar el reloj que marca su vida. Con la ayuda de Annie Marie, una niña que tiene la facultad de hablar con los animales, buscará vengarse de quienes lo asesinaron y rescatar su alma. 
Dada la poca aceptación que tuvo en taquilla además de la dura competencia que representaba por esos años “La Sirenita”, se lanzó directamente en VHS teniendo un éxito masivo. Dentro de las voces particparon Burt Reynolds en el rol principal y Loni Anderson como Annie Marie. ¿Alguien recuerda Ferngully de 1992? Otro de las cintas poco exitosas de Spielberg con temática ecologista relata como una selva tropical es deforestada por “Hexxus” un grupo de taladores. Zack, uno de sus integrantes, conoce a la hada Crysta quien le convence sobre las bondades de la flora y fauna del lugar. A pesar de tener un elenco de primer nivel dentro de las voces como Tim Curry, Robin Williams, Christian Slater y Samantha Mathis y dentro de la parte musical a Elton John, Sheena Easton y Thomas Dolby así como un positivo mensaje, la cinta también se encuentra dentro de los anales del olvido y al parecer no hay quien la rescate...también cuenta con una secuela, pero nadie la tomó en cuenta. 
Las posteriores llegadas de una mejor tecnología visual y personajes infantiles como Shrek, Toy Story y La Era de Hielo, la generación actual probablemente nunca se familiarice con estas cintas, no tan antiguas cronológicamente, pero al menos ya empolvadas en algún baúl de videos VHS descontinuados. |