TERMINATOR, SALVACIÓN: NOSOTROS SOMOS LA RESISTENCIA
 
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Escrito por Sol Acuña (desde Buenos Aires, Argentina)   
Martes, 14 de Julio de 2009 01:29
 

Y finalmente llegó a las salas la cuarta entrega de la saga Terminator, que forma parte de una nueva trilogía futurista; esta vez de la mano del director McG (“Charlie’s Angels”) y un elenco estelar con Christian Bale (“Batman: The Dark Knight”) a la cabeza.

 

Si bien “Terminator: Rise of the Machines” me desilusionó muchísimo, aún tenía esperanzas con esta nueva entrega por el buen sabor de boca que me había dejado su predecesora “Terminator: Judgement Day”. Y debo reconocer que cumplió con todas mis expectativas. “Terminator: Salvation” tiene todos los condimentos necesarios para que uno salga del cine con la adrenalina por las nubes, sonriendo y diciendo “wow”, porque es de esas películas que te cuentan más acerca de lo que ya sabías y que agregan datos que no tenías idea de por qué ocurrían. Bueno, eso fue lo que yo viví al salir del cine, acción de principio a fin, y respuestas a preguntas pasadas, que, en definitiva, es lo que fui a buscar.

 

Como bien dije, la trama apunta básicamente a mostrarnos esos pequeños detalles que quedaban en el aire en las anteriores entregas, contando la historia de dos personajes principales: John Connor (a punto de ser padre, pues finalmente se ha casado con Kathe -Bryce Dallas-), y Kyle Reese (Anton Yelchin -Chekov en Star Trek-), a los cuales se suma la historia de un Marcus Wright (Sam Worthington) hasta ahora desconocido en las anteriores películas.

 

LA HISTORIA

Todo comienza en el año 2003, fecha en la que Marcus Wright, un preso condenado a muerte, “dona” su cuerpo a Cyberdine Systems (empresa creada por Skynet), para que realicen experimentos con él, creyendo que de esa forma obtendría el perdón por lo que había hecho en el pasado. Esta es la primera escena que nos da cuenta de que el Día del Juicio (previsto para el 29 de agosto de 1997), había sido evitado con lo que ocurrió en Terminator 2. En sí, y para sorpresa de muchos, el eje de la historia gira en base a Marcus Wright, ese cyborg convertido por las máquinas que ya no viaja desde el futuro, sino viceversa, y que intentará demostrar durante toda la película que él no es lo que parece, aunque sí lo sea, y el cual es el encargado de entregarnos un final casi lacrimógeno (en mi caso, así fue).

Ya transportados al año 2018, Marcus “despierta” y se encuentra con una ciudad de Los Ángeles totalmente destruida y liderada por un ejército de terminators que está apabullando a los humanos. Allí conoce a Kyle Reese (que finalmente es capturado por las máquinas), embarcándose con él en un viaje a la búsqueda de John Connor. Cuando “La Resistencia”, al parecer, descubre un código que le permitirá controlar a los terminators, Connor comienza a visualizar que las predicciones de su madre no eran tan fallidas, y se encarna en la misión de derrotar a las maquinas y de impedir que maten a su futuro padre, porque si Kyle Reese muere, él no nacerá. Y aquí es donde, por fin, aparece Marcus en la vida de John Connor, envolviéndolo en el doble dilema de si de realmente conoce al enemigo (¿Marcus es de los buenos o es de los malos?), y si podrá, o no, terminar con esta guerra.

 

EFECTOS ESPECIALES MÁS ALLÁ DE LO ESTABLECIDO

Pasemos a los efectos especiales. Es difícil mencionar algo acerca de los efectos especiales sin parecer redundante, pero realmente están logrados de una forma que lo dejan a uno boquiabierto y mirando hacia ambos lados a los compañeros, como preguntando “¿viste lo que yo vi?”. El T-800 de esta nueva entrega es realmente tan amenazador, que es inevitable pegar un salto y sentir el pulso más acelerado; las motos son impresionantes al igual que todos los terminators que dan vida a esta película. Realmente, los terminators meten miedo con tanta realidad, y no hacen más que demostrarnos un futuro abrumador. Por fin podemos ver la llegada de esa legión de máquinas que alguna vez nos adelantó Sarah Connor.

 

EL ANÁLISIS

Quizá a los más fanáticos no les gustará demasiado la aparición de un nuevo protagonista, pero sin duda alguna, lo más rescatable para esos fanáticos que esperan sorprenderse, son esos guiños que nos transportan al pasado una y otra vez, tales como las frases típicas o “You could be mine” de Guns’n Roses sonando de fondo; quizá algunos gestos, o la aparición de un “ciber” Arnold Schwarzenegger (totalmente digitalizado y con el rostro original de la década del ’80); y por qué no, la voz en off de Linda Hamilton hablándole a su hijo. Pero si me dan a elegir, creo que al igual que yo, se impactarán con la aparición de esa cicatriz que John Connor nos mostraba en Terminator 2 y en su secuela.

 

En fin. Si lo que buscas es historia, personajes, acción, e intento de ir mas allá de lo que ya sabíamos, no dudes ni un solo segundo en ir a verla al cine. Puedo asegurarte que lo pasarás muy bien, seas fanático de la saga o no lo seas. Si aún tienes dudas, sólo recuerda las palabras de Sarah Connor: “El futuro desconocido se nos viene encima. Me enfrento a él, por primera vez, con esperanza. Porque si una máquina, un Terminator, es capaz de aprender lo que vale una vida humana, quizás nosotros también podamos”.

 

 
 




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